Pareciera que la muerte de Néstor Kirchner hubiera otorgado un permiso especial a algunos dirigentes políticos para darle consejos a la Presidenta de la Nación.
En esas pretendidas recomendaciones, con evidente tono paternalista, se permiten decirle a la flamante viuda qué es lo que tiene que hacer de ahora en adelante tras el fallecimiento de su compañero en la vida y la política.
Además del mal gusto, transitan con liviandad el andarivel de la desubicación. Sobre todo porque muchos de ellos fueron funcionarios y prestaron servicios en gobiernos que condujeron a la hecatombe social, política y económica de 2001-2002.
Otros provienen de un periodismo que milita en la oposición con más entusiasmo que los propios partidos opositores. Ya se sabe, desde la aprobación de la nueva Ley de Medios Audiovisuales, las empresas que concentran a los medios de comunicación más poderosos abandonaron su aire de presunta "neutralidad informativa" y se metieron de lleno en la política partidaria. En sus páginas, en sus pantallas, en sus radios abundan los "columnistas" que provienen de la más rancia ortodoxia económica y que se desviven porque el país retome relaciones carnales con el Fondo Monetario y el dogma neoliberal.
A los políticos, hoy devenidos en "consejeros", habría que recordarles que sus pasos por los gobiernos anteriores son la peor carta de presentación. A los que gustan menear palabras como "concertación", "corrección del rumbo", "abandonar sendas equivocadas" habría que preguntarles adónde condujeron al país con sus recetas fondomonetaristas.
Porque a la hora de mostrar logros en favor de las mayorías, el período de gobierno iniciado en 2003 por el fallecido ex presidente y continuado por su esposa puede exhibir pergaminos más meritorios que los de estos sabiondos que con tanto apuro se lanzaron a dar consejos. Prefirieron eso en lugar de acompañar con un respetuoso silencio el dolor de la Presidenta, sus hijos, y todos los argentinos que se sienten representados políticamente por la figura del ex presidente.
Pero cierta derecha política, y los medios de comunicación que tan bien la representan, no suelen reparar en esos "detalles". Su especialidad ha sido siempre arremeter sin tregua contra todo gobierno que afecte sus intereses corporativos. Esos que, precisamente, puso en cuestión Kirchner cuando asumió con la idea de restablecer la centralidad de la política por encima de los intereses económicos.
Muchos de los actuales "consejeros" tuvieron hacia las corporaciones -económicas, militares, eclesiásticas, etc.- una actitud de vasallaje que les resta todo mérito a la hora de ensayar lecciones para gobernar. Por eso, cuando hablan de "concertar" es inevitable que muchos argentinos piensen que, en realidad, hablan de "transar".
Es que se nota demasiado que son los poderosos intereses corporativos los que hablan por sus bocas como en el juego del muñeco y el ventrílocuo.
Luego de haber tenido tan triste papel de marionetas, lo que se esperaba de ellos, como se dijo, era un respetuoso silencio. Con eso hubieran cumplido más decorosamente su papel en esta hora de dolor para una gran parte del país.
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